Una aventura en la ciudad
El día de hoy mi hermano, presentó el examen de admisión a la universidad, y pues como es mi pequeño, lo acompañé, nos levantamos todos a las 430 am, salimos a carretera hasta la unidad médica, ya que el joven escogió medicina, yei, mi mamá dice que por fin tendremos un médico en casa, yo soy feliz mientras él lo sea; bueno para seguir con la aventura del día, les contaré. Llegamos a la facultad y nos bajamos del carro él y yo, lo acompañé hasta el pasillo de donde estaba el salón donde presentaría, de ahí me fui a donde quedé de verme con mi mamá, al poco rato ella llegó y fuimos a la cafetería. Me arrepiento tanto de no haber tomado fotos en el desayuno; estuvo delicioso, el lugar muy bonito, pero antes, ya se me olvidaba, no encontrábamos la puerta de la cafetería (que conste que no conocíamos el lugar) rondamos alrededor de la cocina hasta que el chef, muy amablemente nos indicó que era en el segundo piso, wow, todo un piso de cocina y otro para el restaurante, no tengo más que decir que me fascino.

Luego se fue mi mamá y me quedé leyendo en una banca del patio central, tipo jardineras, el chiste es que estaban mojadas, pero me senté en la orilla y según yo no me iba a mojar, pues que se moja la blusa que llevaba por fuera y tuve que correr al baño para secarla en el secador de manos (arriba la prueba). Salí del baño como si nada y me sente a seguir leyendo, una hora más tarde aparece mi hermano, que me estuvo buscando mientras yo secaba mi blusa, hilarante, no tanto como lo que paso después.

Nos teníamos que ir en metro, pas de problème, el metro lo se usar muy bien, claro, si no me distraigo, situación que no sucede nunca, preguntamos como llegar a la estación a un taquero que está afuera de la facultad, muy amable, y sus tacos se veían deliciosos, llegamos al metro, compramos boletos, subimos al tren, todo de maravilla, y que nos ponemos a platicar y se nos pasa la parada dónde teníamos que trasbordar a la otra línea, y cuando me dí cuenta ya eran tres paradas, total, nos cambiamos de lado y mientras esperábamos un señor, nos dice: Perdonen la intromisión, pero, ¿Son hermanos? A lo que mi hermano contestó, sí, entonces el señor nos preguntó de dónde éramos, a lo que mi hermano contestó que de México, lo cual le extrañó tanto que luego señalando su cara dijo: es que no se parecen a mí, son muy diferentes, con todo respeto son muy bien parecidos, lo que a mi hermano y a mi nos sacó mucho de onda, es decir, nos extrañó.

Luego, llegó el tren, subimos y llegamos al trasborde, trasbordamos y llegamos a la universidad campus de san nicolas y avisamos a mi mamá que estábamos ya en el campus, fuimos a comer y la esperamos en la salita de espera del área de informática de FACPyA. De ahí salimos al cine.
Vimos la película de “Superman” la cual estuvo excelente, altamente recomendable.







